12:21
La
puerta de la habitación está entreabierta, un haz de luz ambarina se cuela por
la rendija. Hace frío. La estilográfica resbala de tu mano y cae sobre la alfombra.
Te reacomodas en el asiento, la espalda inclinada, la cabeza reposando encima
del antebrazo izquierdo, sobre el escritorio; las morenas mejillas acariciadas
por un lecho de hojas blancas: son cartas de fans.
El
resplandor dorado de la lámpara cubre tu rostro. Los ligeros surcos bajo tus
ojos son contrastados por la sonrisa ladina que tira de tus comisuras. Te
castañean los dientes, quizás es tu inconsciente enviando algún mensaje en
clave Morse.
Te
contemplo y sonrío, divertida por la divina ironía: Tú, tan claro y definido en mi pensamiento. Yo, anónima, incorpórea como un sueño, en el tuyo.
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