Un minho, dos minho, tres minho…los dedos acarician tu rótula derecha. Piel caliente, hueso, metal...<¿cuantos fantasmas puede esconder aquél trozo frío y gris? ¿Cuántos miedos y angustias?>
Los labios etéreos acarician tu rodilla, la yema del dedo sigue la línea de tu muslo, ojalá pudiera espantar todas tus pesadillas...
.
.
.
Sólo otro pensamiento bajo el cielo índigo...por favor, no despiertes aún.

No hay comentarios:
Publicar un comentario